lunes, 6 de abril de 2009

Desde la trastienda

Tengo un tarro muy grande guardado en la trastienda de mi mente. Allí se esconden mis deseos, protegidos del mundo. Hay veces que lo destapo, para meter alguno nuevo o para recordar alguno pasado. Otras veces parece que se vacía, pero no es más que un espejismo, y a la mañana siguiente sigue estando lleno.


Los conservo y los hago crecer, y ocasionalmente, sólo cuando el destino y yo apostamos al mismo número, consigo cumplir alguno.


Me gusta tenerlos cerca, observarlos, regocijarme con ellos. Chocan unos con otros y a veces incluso parecen reir. Unos se contradicen y otros suspiran, o se quedan agazapados en un rincón, temiendo no estar a la altura de las circunstancias.

Pero si hay algo que me gusta es que por mucho que dude, siempre siguen ardiendo, vivos, llenos...

Ni siquiera la desesperanza ha conseguido destruirlos.


Y es que la última ilusión es pensar que se han perdido todas las ilusiones...


                                                                                       

viernes, 6 de marzo de 2009

Dulce amnesia


Hoy me hubiera gustado despertar y descubrir que en realidad no sé ni quien soy. No verme el rostro ni los rasgos. Observar al otro lado del cristal y no ver más que a un extraño. No pensar más allá de unos instantes. Deshacerme de todo el equipaje, de maletas llenas de remotas experiencias. No tener ningún tipo de recuerdo. La memoria vacía, el ayer no existe. Sin historias que contarme. Sin cicatrices. Sin razones. Con la pista de despegue a mi entera disposición, preparada para a ir a cualquier lugar menos a éste. Para empezar de cero. Sin miedos. Sin agujeros. Sin prejuicios. Con lo puesto y sin excusas.


El punto de inicio dónde construirme. O reconstruirme.  Con el camino absolutamente llano, sin piedras con las que tropezar de nuevo. Sin escombros rebosando el presente. Sin que el pasado me pise los talones. Sin huellas tras mis pasos de hoy. Sin dolor. Sin memoria.


Hoy me hubiera gustado despertar y no pensar. No recordar. No sentir.


Mañana será otro día...

miércoles, 18 de febrero de 2009

¿Quién dijo miedo?

He dado la vuelta al mundo en menos de 80 días. Una circunferencia llena de experiencias, un giro sobre mí mismo. Y esta vez...casi sin marearme.


Miro hacia atrás y puedo ver las huellas de mis pasos marcadas sobre el pasado. Dibujan una línea, casi recta, aunque tambien aparecen desvíos y callejones sin salida. Y es que no nací para ser lago, sino río. Y es que no nací para ser plaza, sino camino permanente.


Tengo tantas combinaciones distintas que la ruleta se ha mareado. Tantas cosas por hacer y tan poco tiempo. Tanto mundo por descubrir y los cordones de los zapatos todavía sin atar. Tanta vida y tantas contraindicaciones.


Demasiadas cosas aplazadas en favor del miedo a todo: a no hacer lo correcto, a fracasar, a defraudar, a ser egoístas, a no poder, a no saber, a caernos, a equivocarnos, a rompernos...


Porque hay tantas cosas que haría, que habría hecho, si el miedo no condicionara mis pasos...

viernes, 6 de febrero de 2009

Con una sonrisa

Hacía bastante tiempo que no madrugaba de esta forma. La verdad es que horas antes ya me había despertado esa conciencia que no me permite conciliar el sueño como quisiera. Le he tenido que explicar que me tenía que dejar descansar un poco más, aunque no creo que me haya entendido, y si lo ha hecho, ha decidido ignorarme por completo.


Me he despertado con ganas. Sí. Porque hay días en los que uno se levanta sabiendo que díficilmente las cosas pueden salir mal. Y precisamente hoy, con ese pensamiento grabado en mi mente, he decidido salir...al mundo.


No he dudado ni un instante. He salido dispuesto a andar lo que haga falta. No está demasiado lejos, por lo que no me importa caminar. Instintivamente, he cambiado de ruta, tal vez para experimentar la sensación del que conoce algo nuevo. Iba mirando a mi alrededor, respirando hondo, sintiéndome bien.


De pronto, unas palabras escritas en grande, podría decir que pintadas en un rojo muy vivo, llamando poderosamente mi atención: "Seguro que hoy hay alguien que quiere hacerte sonreír"


Dejo escapar una sonrisa, y me he quedado con las ganas de escribirle debajo "Hoy lo has hecho tú"


Definitivamente...


...si sonríes a la vida, ella te sonreirá.

lunes, 5 de enero de 2009

Sin razon-es

La lluvia resbala lenta y tímidamente por el cristal de mi ventana mientras permanezco impasible. El día cubierto de un gris apagado y monótono. Oscuridad tenue que desdibuja el mundo a través de una capa fina de gotas de lluvia. De repente..una sonrisa.


Suena un disco bastante antiguo. Uno de esos que fácilmente uno "olvida" entre tanta música nueva. Y sonrío.


Comienzo a dar vueltas por el salón, girando y girando como si de una peonza se tratase. Sonriendo. 


Cierto es que a veces no hay razones para sonreír. Pero uno jamás se para a pensar de donde vendrán, sólo se queda pasmado y las disfruta mientras duran. Para qué romper la magia del encantamiento. Demasiado efímeras para no saborearlas. Bien vale la pena extraer de ellas todo el jugo, hasta la última gota. Exprimir las sonrisas saboreando de ellas cada indicio de vida.


Sonreír un día de invierno cubierto de lluvia.

El mundo sigue girando...y en este preciso instante, sonrío. Sin más. 


Ahora la lluvia cae con más fuerza. Subo la música. Sonrío más.

domingo, 28 de diciembre de 2008

Día tonto

Sí. Hoy tengo un día tonto. Un día de esos donde continuamente bordeo la tristeza sin razones aparentes. Donde mis pasos se ralentizan tanto que me da vértigo la velocidad a la que gira el mundo. Donde todas las emociones que guardo en mi cajón desastre se muestran a la luz sin que pueda hacer nada.


Hoy tengo un día tonto. Un día de esos donde me pierdo en mil y un pensamientos sin llegar a ninguna parte. Donde las cosas me golpean de lleno con un simple soplido. Donde saboreo absurdos sinsabores. Donde me amedrento con cualquier altercado en el camino. 


Hoy tengo un día tonto. Uno de esos en los que únicamente siento la necesidad infinita de un abrazo, uno en el que desee no soltarme nunca. Donde solo deseo respirar muy hondo...y olvidarme hasta de mí mismo. Donde tengo tanto frío que parece que se me ha colado en un descuido el invierno entero. 


Hoy tengo un día tonto. Donde las miradas son de hierro, las sonrisas de madera, las canciones de memoria pasada. Donde la alegría que dejé ayer sobre la mesita de noche se ha difuminado. Donde el sol no se ha dejado ver ni fuera ni dentro.


Hoy tengo un día tonto. Sin premisas, sin fisuras. Un simple e intrascendente... día tonto.

domingo, 21 de diciembre de 2008

Diciembre


Estas son unas fechas demasiado extrañas y totalmente prescindibles. No sé si resulta mejor olvidarlas o simplemente ignorarlas.

Hay muchos días en esta época en la que de nuevo me convierto en colador y se me escapa por las costillas toda la melancolía acumulada. Miro hacia alrededor y no tengo fuerzas, ni asideros, ni tan siquiera ganas de contarme una pequeña mentirijilla que me sirva de premio de consolación. No quedan motos que me puedan vender. La realidad es más fuerte.

Pero también hay días en que prefiero armarme de valor y ponerme el universo por sombrero. Respirar, cerrar los ojos, recordar que cosas bastante peores, y dejar que todo pase. Así, me pongo a rebuscar en estos días confusos razones menos evidentes a las que aferrarme, y por las que en estas fechas, más espesas que cualquier otras, realmente tenga algún sentido el celebrar algo.

Quizás a los que ahora no nos gusta la navidad, no nos gusta por envidia, por envidia de no poder ver las cosas como esos enanos que pululan por nuestras calles. Salir a la calle y mirar sus casas, y luego replantearse si no es la mejor época del año.
 
Por el momento, este año he decidido neutralizarlas. Pasar de adornos y guirnaldas, reuniones y fantasías raras. 


Esta navidad...soy todo un grinch!